Fragmento de artículo escrito por Juan Ignacio Muñoz Zapata (Universidad de Montreal) para la revista académica de literatura comparada, "Écritures jeunesse" (émanation de la Revue des lettres Modernes: Francia). UPDATE: Aquì una excelente traducción, cordialidad de Nycteris.
Mike Wilson Reginato et les combats critiques du méta-cyberpunk
(Mike Wilson Reginato y los combates críticos del meta cyberpunk).
El saber cultural de la ciencia ficción contemporánea arriba a su paroxismo con El púgil, del autor argentino residente en Chile, Mike Wilson Reginato. Suma enciclopédica de sólo una centena de páginas, esta novela del 2008 cuenta la vida de Art, un boxeador que, en mitad de un combate, rompe en lágrimas frente a su adversario y la mirada incrédula del público. Este gesto inexplicable marca el fin de su carrera deportiva. A la mañana siguiente, después de haberse levantado con un vago recuerdo, Art escucha la voz de su refrigerador verde oliva, que dice ser el cuerpo temporal de una inteligencia artificial que busca construirse un aspecto más humano. Art o « Mayor Tom » como le bautiza el refrigerador que se hace llamar “Hal”, emprende una suerte de viaje joyciano a fin de encontrar todas las piezas para completar el cuerpo de su amigo en una ciudad de Buenos Aires que no es más que un palimpsesto de cultura pop. Uno se encuentra en la novela con préstamos palabra a palabra del cine hollywoodense y la literatura de ciencia ficción (sobre todo del film de Steven Spielberg, Inteligencia Artificial y el prefacio de Roger Zelazny en la novela de Philip K. Dick “Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”) y el rock alternativo (Radiohead, con la letra de la canción « Paranoid Android ») además de una pila de referencias a comics, literatura argentina, la farsa radiofónica de Orson Welles, batallas intergalácticas de Atari, a Calabozos y Dragones y el animé.
El fin de El púgil reenvía a su inicio: el boxeador reaparece sobre el ring cayendo sobre sus rodillas. Pero esta vez, en lugar de romper en lágrimas, termina por acogerse a un protocolo robótico, la fórmula: «Cirrus, Sócrates, partícula, decibel, huracán, delfín, tulipán, Mónica, David, Mónica» utilizada en el film de Spielberg. En la simulación del combate con el cual debuta la novela, está también la presencia de Hal, que, habiendo adquirido ya extremidades para desplazarse, activa con sus dedos el protocolo sobre la nuca del boxeador a fin que la memoria de aquél se borre, a excepción de dos recuerdos: la sonrisa de Alicia, una chica de cabellos azules que acompañó al héroe durante una parte de su periplo y el amor de David, el niño robot que ha querido siempre ser un niño humano para hacerse amar por su madre Mónica. En cuanto a Hal, revela ser la encarnación de Dardo, un viejo compañero de Art durante la guerra de las Malvinas, el conflicto territorial entre Argentina e Inglaterra en 1982. Ahora bien, el joven Art había ayudado justamente a este compañero a poner fin a los recuerdos dolorosos de la guerra en un cine abandonado de Buenos Aires en 1986.
Nada es estable en esta novela salpicada de reflexiones sobre la naturaleza indistinta entre autómatas y humanos, la mención de las leyes robóticas para Asimov, la comparación de la figura del robot a la dependencia del individuo a la sociedad y el poder, la presentación de la memoria y de sus recuerdos como un viaje mental, temporal y cibernético, etc. Con la utilización ininterrumpida de secuencias (ejemplificada desde el comienzo de la novela por la paradoja electromagnética de la cámara que filma el monitor que proyecta las imágenes que ella filma) Reginato produce una serie de sacudidas al principio de la identidad, sacudidas que se ligan también al desarrollo cognitivo y sicológico de la juventud y descentraliza al mismo tiempo la figura inamovible del rebelde cyberpunk. Así, en un nivel más metacyberpunk que (post)cyberpunk, El Púgil transforma el saber tecnológico de las nuevas generaciones en un lenguaje cultural donde los códigos son transformados por la confluencia de numerosos medios (literatura, cine, música, juegos de video) estableciendo un diálogo con el aparato conceptual del cyberpunk y la cibercultura. Es por otra parte el mismo caso lo que sucede con el poshumanismo.
N. Katherine Hayles, refiriéndose al desarrollo de la cibernética en la última mitad del siglo XX, identifica 3 aspectos que determinan la cultura contemporánea: 1) la desmaterialización o pérdida del cuerpo de la información, 2) el status icónico del cyborg y 3) el advenimiento de lo post humano [1]. Si los dos primeros aspectos se observan fácilmente en el cyberpunk, el último traza una consecuencia filosófica implícita en los dos primeros. Lo post humano es una constelación de ideas que considera: 1) las condiciones materiales y biológicas como un accidente de la historia, 2) la conciencia humana como un epifenómeno, que no ofrece nada más que un punto de vista parcial sobre un gran total, 3) el cuerpo como una prótesis manipulable y maleable y 4) lo humano como un dispositivo que puede estar interconectado a la máquina y no se distingue de ella. El Púgil permite al lector hacerse un cuadro y marcar con una cruz cada característica del post humanismo. Por ejemplo, en el gran cyborg que es construido al fin de la novela, podemos ver: 1) la manipulación de la vida y del cuerpo a través de la conexión entre el cadáver de Alicia y el corazón mecánico de David-Art, 2) el borrado de toda materialidad posible a través del cumplimiento de esta conexión en el espíritu de Art-Mayor Tom y 3) el interfaz hombre máquina a través de la fusión de los dedos de Hal-Dardo en el cuerpo del boxeador. Todo aquello sin contar la motivación que tienen los personajes de encontrar « aquella singularidad en que se originan los pensamientos » [2].
Sin embargo, El Púgil propone también una caminata a través de una « una arqueología de fantasía » [3] en una « capital sin habitantes » [4] permitiendo así salir del impasse post-humanista, fuente de la puerilidad y ansiedad cultural que Porcayo criticaba a través de la alusión a las prótesis y la visión cyborg y que aparece de manera recurrente en el primer cyberpunk. La arqueología, si nos atenemos en un sistema foucaldiano, es un sistema de reglas no escritas que describen el pasado y producen el discurso de los Otros, los ancestros, los adultos. El Púgil se podría leer más como una « genealogía », que como una historia del presente, pero el carácter fantástico y fascinante de esta pequeña novela es que la ciudad está vacía, lejos de la ley y de las formas del poder, dando libre curso a la pregunta « quiénes somos nosotros » que el mismo Foucault leía como forma de actualidad en la respuesta kantiana a la pregunta « ¿Qué son las luces? ». Archivo y crítica de la actualidad, El Púgil es la biblioteca fantástica devenida mediateca, musicoteca, videoteca y galería de videojuegos donde los jóvenes encuentran un lugar para resolver, no la pregunta « ¿Hemos devenido post humanos?», sino « ¿quiénes somos? ».